Los Misterios Dolorosos
Se reza tradicionalmente los martes y viernes, y los domingos de Cuaresma.
Inicio
Señal de la Cruz
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo,
nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.
Ven, Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envía tu Espíritu y serán creadas todas las cosas
y renovarás la faz de la tierra.
Oremos.
Oh Dios, que has ilustrado los corazones de tus fieles
con la luz del Espíritu Santo,
concédenos que, en el mismo Espíritu,
seamos verdaderamente sabios
y gocemos siempre de su consolación.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Padre nuestro, por las intenciones del Santo Padre, el Papa León XIV.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.
Dios te salve María, por el don de la fe
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Dios te salve María, por el don de la esperanza
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Dios te salve María, por el don de la caridad
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Gloria
Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Oración de Fátima
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Intención
(Puedes editar esta intención más adelante mediante tu override de oración.)
Oh Bienaventurada Virgen María, Reina del Santísimo Rosario, ofrezco este Rosario para gloria de Dios, en tu honor, por las intenciones del Santo Padre, por la paz en el mundo y por la salvación de las almas. Recibe esta oración y preséntala a tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor.
Acordaos
Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu asistencia y reclamando tu socorro, haya sido abandonado de ti. Animado con esta confianza, a ti también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches mis humildes súplicas, oh Madre del Verbo divino, antes bien, escúchalas y acógelas benignamente. Amén.
La Agonía en el Huerto
Sagrada Escritura — Mt 26,36-46
Entonces fue Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní, y dijo a sus discípulos: «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar». Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse. Entonces les dice: «Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo». Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, orando y diciendo: «Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz; pero no sea como yo quiero, sino como quieres tú». Vuelve junto a los discípulos y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: «¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad, para que no caigáis en tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es débil». De nuevo, por segunda vez, se fue a orar diciendo: «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad». Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados. Los dejó y se fue de nuevo a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Entonces vuelve junto a los discípulos y les dice: «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, ha llegado la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. ¡Levantaos! ¡Vámonos! Mirad, el que me entrega está cerca».
Incluye una vista de Cristo en el Huerto de los Olivos (no hay obra dedicada a la Agonía en la colección).
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.
Dios te salve María × 10
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Gloria
Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Oración de Fátima
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
La Flagelación en la Columna
Sagrada Escritura — Jn 19,1; Mt 27,26
Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que fuera crucificado.
La flagelación en la columna aparece entre los medallones de la Pasión (no hay obra dedicada a la Flagelación).
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.
Dios te salve María × 10
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Gloria
Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Oración de Fátima
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
La Coronación de Espinas
Sagrada Escritura — Mt 27,27-31
Entonces los soldados del gobernador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte. Lo desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza, y una caña en su mano derecha; y, arrodillándose ante él, se burlaban diciendo: «¡Salve, rey de los judíos!». Y, escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. Y después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos y lo llevaron a crucificar.
Cristo aparece coronado de espinas mientras es preparado para la Cruz (no hay obra dedicada a la Coronación de espinas).
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.
Dios te salve María × 10
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Gloria
Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Oración de Fátima
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
La Cruz a Cuestas
Sagrada Escritura — Jn 19,16-17; Lc 23,26-27
Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y él, cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado de la Calavera, que en hebreo se dice Gólgota. Y, mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús. Lo seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él.
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.
Dios te salve María × 10
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Gloria
Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Oración de Fátima
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
La Crucifixión y Muerte
Sagrada Escritura — Lc 23,33-46
Y cuando llegaron al lugar llamado Calavera, lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Se repartieron sus vestidos, echándolos a suertes. El pueblo estaba mirando; los magistrados, en cambio, se burlaban diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Cristo de Dios, el Elegido». Los soldados también se burlaban de él; y, acercándose, le ofrecían vinagre y decían: «Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo». Había también por encima de él un letrero: «Este es el Rey de los judíos». Uno de los malhechores colgados lo insultaba diciendo: «¿No eres tú el Cristo? Sálvate a ti mismo y a nosotros». Pero el otro, respondiendo, le reprendía: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos lo merecido por nuestros hechos; pero este no ha hecho nada malo». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu reino». Él le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso». Era ya cerca de la hora sexta, y vinieron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora nona, al eclipsarse el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Y, dicho esto, expiró.
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.
Dios te salve María × 10
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Gloria
Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Oración de Fátima
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Conclusión
Salve Regina
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A ti llamamos
los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos;
y después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!
Oración a San Miguel Arcángel
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la milicia celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Nuestra Señora de Medjugorje, Reina de la Paz, ruega por nosotros.
Nuestra Señora de Medjugorje, Reina de la Paz, ruega por nosotros.
Nuestra Señora de Medjugorje, Reina de la Paz, ruega por nosotros.
Nuestra Señora de Medjugorje, Reina de la Paz, ruega por nosotros.
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Oremos
Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos ha adquirido los premios de la vida eterna, concédenos, te rogamos, que meditando estos misterios del santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y obtengamos lo que prometen. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.
Señal de la Cruz
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.