Señor Dios mío, no eres tú ajeno a quien no se ajena de ti. ¿Cómo faltas a quien te ama? ¿Cómo dejas a quien te clama? ¿Cómo te escondes a quien te busca? He aquí que estoy herido de amor, y en tu ausencia se consume mi alma.
Señor Dios mío, no eres tú ajeno a quien no se ajena de ti. ¿Cómo faltas a quien te ama? ¿Cómo dejas a quien te clama? ¿Cómo te escondes a quien te busca? He aquí que estoy herido de amor, y en tu ausencia se consume mi alma.