Se reza tradicionalmente después de recibir la Sagrada Comunión. Autor desconocido, del siglo XIV; vinculada durante mucho tiempo a los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola, quien la colocó al inicio aunque no la compuso.
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti,
Para que con tus santos te alabe
Por los siglos de los siglos.
Amén.